«Los artistas no pueden escapar del estado actual del mundo. Con mi trabajo, intento buscar otra realidad…».
Para Jaume Amigó, pintar puede ser una forma de resistencia. No busca repetir la violencia y el caos del presente. Prefiere crear un espacio alternativo dentro del presente. Vivimos en un momento lleno de imágenes rápidas y a menudo brutales. El artista catalán prefiere buscar el silencio, la contemplación, la belleza y los ritmos de la naturaleza. Él dice que pintar es también una manera de tomar una posición. Lo hace mediante la creación de otro espacio posible. Por contraste, ese espacio también puede ser una forma de resistencia.
Amigó nació en Barcelona en 1963. Estudió grabado e impresión en la Escuela Superior de Arte y Diseño Lonja. La pintura sigue siendo el centro de su trabajo. Sin embargo, también ha trabajado en escultura, cerámica, grabado, instalación y escenografía. Vive en L'Alzina de Ribelles. Esta localidad está en la región catalana de La Noguera. Ha expuesto ampliamente en España. También ha mostrado su obra en el extranjero. Ha viajado a lugares como Japón, Marruecos, Países Bajos y Suiza.
Las obras de Amigó tienen la economía poética del haiku japonés. Las formas, los recuerdos y las sensaciones se reducen a lo esencial. Esto genera una sensación de suspensión entre la presencia y la ausencia. Sus pinturas invitan a una mirada más pausada. En ellas, el color, el gesto y el vacío abren un espacio para la contemplación. Su obra Entre nubes también ha sido descrita como un haiku visible. Esa obra destila una poesía de lo esencial.
Viajar es el núcleo de su lenguaje visual. Amigó se considera un coleccionista de formas. Él absorbe figuras, materiales, texturas y hasta aromas de Japón y Marruecos. Japón es un lugar que ha visitado durante décadas. Ese país le enseñó a decir más con menos. Por otro lado, Marruecos aparece en su obra a través de mareas, huellas y paisajes. Esos elementos se transforman en memoria y abstracción.
Amigó concedió una entrevista a Global Voices. En ella habla acerca de la memoria, la intuición, los viajes, el vacío y la soledad en el estudio. También explica por qué el silencio y la belleza pueden convertirse en formas de resistencia.
A continuación, presentamos fragmentos de esa entrevista.
Omid Memarian (OM): Has descrito el estudio como móvil y permeable a su entorno. Tu trabajo transforma aquello con lo que te encuentras en formas abstractas. Esos elementos pueden ser un campo de arroz, nubes, flores de loto o las huellas que deja la marea en Marruecos. ¿Qué sucede en el medio entre ver algo y pintarlo?
Jaume Amigó (JA): I normally paint what I've seen outside my studio, drawing on recollection and memory. It’s what remains of that experience, what resists the passage of time, that finally becomes fixed on the canvas or paper.
During this process, many forms disappear, and only those I consider most representative remain. Deciding what should disappear and what should remain is, to a large extent, an exercise in intuition — a synthesis of what memory has preserved. In this way, the act of painting also becomes a form of improvisation, a dialogue between what I remember and what happens in the very act of painting.
Over the years, I’ve worked in numerous studios, spaces where I‘ve been able to carry over and work through the experiences accumulated during my travels and my life. But at the bottom, the studio isn’t so much a physical place as a space that moves with me: it’s wherever I happen to be at any given moment.
Jaume Amigó (JA): Normalmente, pinto lo que he visto fuera de mi taller. Lo hago a partir del recuerdo y la memoria. Eso es lo que queda de esa experiencia. Es lo que resiste el paso del tiempo. Al final, eso queda plasmado en el lienzo o en el papel.
Durante este proceso, muchas formas desaparecen. Solo quedan las que considero más representativas. Decidir entre lo que debe desaparecer y lo que debe quedarse es, en gran medida, un acto de intuición. Es una síntesis de lo que la memoria ha conservado. De esta manera, pintar también se convierte en una forma de improvisación. Es un diálogo entre lo que recuerdo y lo que sucede en el preciso momento en que estoy pintando.
Con los años, he trabajado en múltiples estudios. En esos espacios he tenido la oportunidad de trasladar y procesar mis experiencias. Son las vivencias acumuladas durante mis viajes y a lo largo de mi vida. Sin embargo, en el fondo, el estudio no es tanto un lugar físico. Es un espacio que se mueve conmigo. Es allí, dondequiera que me encuentre en cada momento.
OM: Te especializaste en técnicas de impresión y de grabado. Esas técnicas se han plasmado en tus pinturas. Además, trabajas con papel reciclado, cerámica, hierro, pigmentos y materiales como el caolín. ¿Cómo influyen los materiales y la técnica en tu obra?
JA: Since I was very young, I’ve used pigments to make my own paints. It’s a way to stay in direct contact with the earth and nature, bringing matter from the world around us into the work.
My creative process doesn’t follow any established rule. It’s an act in which intuition plays a fundamental role. In painting, one of the hardest decisions is determining when a work is finished. Usually, the work itself tells you it shouldn’t be touched anymore.
During my working process, many pieces get left abandoned at the back of the studio. Some stay there for months or even years, until I come across them again. When I recover them, they often surprise me in a positive way, and in many cases they need very little intervention to reach completion. Other times, instead, I paint straight over them in white and start again.
I’ve also always felt the need to step outside my comfort zone — painting — and work in three dimensions. Over the years, I’ve found the materials I consider most suitable for each idea or obsession, whether on canvas, on paper, or in sculpture.
JA: Desde muy joven uso pigmentos para hacer mis pinturas. Es una manera de mantenerme en contacto directo con la tierra y la naturaleza. Así incorporo a la obra materia del mundo que nos rodea.
Mi proceso creativo no sigue ninguna regla establecida. Es un acto en el que la intuición tiene un papel fundamental. Al pintar, una de las decisiones más difíciles es determinar cuándo el trabajo está listo. Por lo usual, el propio trabajo te dice que ya no debes tocarlo más.
Durante mi proceso de trabajo, varias piezas quedan abandonadas en el fondo del taller. Algunas se quedan allí durante meses o incluso años, hasta que vuelvo a encontrarlas. Cuando las recupero, suelen sorprenderme gratamente. En muchos casos, necesitan muy poca intervención para alcanzar la forma final. Otras veces, en cambio, las pinto directamente de blanco y vuelvo a empezar.
También siempre he sentido la necesidad de salir de mi elemento principal, es decir, la pintura. Por eso trabajo en tres dimensiones. Con los años, he encontrado los materiales que considero más adecuados para cada idea u obsesión. Los uso ya sea en lienzos, en papel o en escultura.
OM: Japón ha formado parte de tu vida por más de 30 años. Marruecos también se ha convertido en un lugar importante para tu práctica. Esos lugares no aparecen solo a través de imágenes claras. Más bien parecen ingresar a tu trabajo por medio de materiales, texturas, gestos y formas de observar la naturaleza. ¿De qué manera trabajar en diferentes lugares ha cambiado tu forma de ver?
JA: I’ve always considered myself a collector of forms — forms that, over time, I incorporate and transform in my painting. Japan and Morocco have brought a great deal of new material into my work: forms previously unknown to me, new materials, even smells that have sparked some interest and that, one way or another, end up becoming part of my imagery.
I’ve worked many times in Japan and Morocco, and each of those trips has been enriching. But perhaps the most interesting part of traveling is the moment of coming home and returning to my studio. That’s where I can empty out all the sediment I’ve been accumulating during the trip, and somehow put in order what I’ve seen, felt, and gathered.
I always use notebooks for drawings and sketches. I need to give ideas material form, to leave a trace of whatever appears during the process. I think that ideas, if they don't find a form on canvas or paper, eventually expire and disappear.
When I return to my studio, I also start looking at my surroundings differently. After being away, what I already know can take on new forms and meanings.
JA: Siempre me he considerado un coleccionista de formas. Con el tiempo, incorporé y transformé esas formas en mi pintura. Japón y Marruecos han aportado gran cantidad de material nuevo a mi trabajo. Encontré formas antes desconocidas para mí y nuevos materiales. Incluso descubrí olores que despertaron mi interés. De una manera u otra, esos olores terminaron formando parte de mi imaginario.
He trabajado varias veces en Japón y Marruecos. Cada uno de esos viajes ha sido muy enriquecedor. Sin embargo, quizás lo más interesante de viajar sea el momento de volver a casa. Hablo de regresar a mi estudio. Allí es donde puedo volcar todo el sedimento que he estado acumulando durante el viaje. De algún modo puedo poner en orden lo que he visto, sentido y recolectado.
Siempre utilizo cuadernos para dibujar y hacer bocetos. Necesito darles a las ideas una forma material. Así dejo una huella de lo que sea que surja durante el proceso. Considero que las ideas necesitan un espacio en el lienzo o el papel. Si no lo encuentran, con el tiempo se extinguen y desaparecen.
Cuando regreso a mi estudio, también comienzo a mirar mi entorno con otros ojos. Después de haber estado afuera, lo que ya conozco puede adquirir nuevas formas y significados.
OM: El estrecho camino hacia el interior, el libro de Matsuo Bashō, inspiró una gran parte de tu trabajo. Tu exhibición Entre nubes ha sido descrita como un haiku visual. ¿Consideras la abstracción como una forma de poesía visual? En ella, la ausencia es tan importante como la presencia. ¿De qué manera Bashō y las ideas japonesas de vacío y transitoriedad contribuyeron a tu comprensión de la pintura? El libro de Bashō narra su viaje a través de Japón en prosa sencilla y haiku. El autor transforma el encuentro con los paisajes, la naturaleza y el paso del tiempo en momentos de contemplación. ¿Consideras que Entre nubes está conectada a la misma sensibilidad? Esa exposición reduce el paisaje y la experiencia a su forma esencial.
JA: Japan has always been a very important source of inspiration for my work. Through my travels, I’ve come to discover its aesthetics through its landscapes, its ceramics, and its paintings, but above all through living alongside its people and the friends I’ve made there.
When I read Matsuo Bashō’s The Narrow Road to the Interior, I was quickly fascinated by his ideas and by his way of expressing a concept with extraordinary brevity and, at the same time, sublimity. Almost without realizing it, Bashō became part of how I think and understand painting: how to use emptiness, how to reduce and pare down the use of color, how to say more with less.
In a painting, I believe form and emptiness carry equal weight. It’s a difficult balance to put into practice, but very rewarding when it’s achieved. I’m especially interested in that tension between what is present and what we choose to leave out. I’m also deeply drawn to the concept of impermanence — the idea of something destined to disappear, which precisely for that reason takes on special value. It’s a concept that interests me and that I feel works very naturally within my work.
JA: Japón ha sido siempre una fuente muy importante de inspiración para mi trabajo. A través de mis viajes, he llegado a descubrir su estética. Lo he hecho por medio de sus paisajes, su cerámica y sus pinturas. Pero sobre todo lo he logrado al convivir con su gente y con los amigos que he hecho allí.
Cuando leí El estrecho camino hacia el interior de Matsuo Bashō, rápidamente quedé fascinado por sus ideas. Me gustó su manera de expresar un concepto con una brevedad extraordinaria y, al mismo tiempo, con mucha belleza. Casi sin darme cuenta, Bashō se volvió parte de cómo pienso y entiendo la pintura. Aprendí de él cómo usar el vacío. También aprendí cómo disminuir y reducir al mínimo el uso del color. Y descubrí cómo decir más con menos.
En la pintura, creo que la forma y el vacío tienen el mismo peso. Es un equilibrio difícil de poner en práctica. Sin embargo, una vez que se logra, resulta muy gratificante. Me resulta especialmente interesante la tensión entre lo que está presente y lo que elegimos dejar afuera. También me siento muy atraído por la idea de la transitoriedad. Es la idea de algo que está destinado a desaparecer. Precisamente por esa razón, ese objeto adquiere un valor especial. Es un concepto que me interesa mucho. Siento que se ajusta de manera muy natural a mi trabajo.
OM: Estamos rodeados de imágenes inmediatas y a menudo brutales de guerra, desplazamiento y sufrimiento humano. Tu trabajo demanda una atención muy diferente. Pide lentitud, silencio, abstracción, ciclos naturales y huellas de aquello que desaparece. ¿Qué puede ofrecer la abstracción en un momento tan brutalmente concreto?
JA: It’s true that painters cannot escape the state the world is currently in. In my work, I try to seek out another reality, to build a space where beauty, silence, and the cycles of nature help me find my place in a world increasingly saturated with banal, meaningless images.
Painting alone in my studio lets me step away from all that, to forget it for a moment. But that distance doesn’t mean ignoring it. On the contrary, it also lets me become more aware of what’s happening around me and find a way to position myself in relation to it.
For me, painting is also a way of taking a position — not necessarily through a direct representation of reality, but through the creation of another possible space: a place of silence, contemplation, and beauty that, precisely by contrast, can also become a form of resistance.
JA: Es verdad que los artistas no pueden escapar del estado actual en el que está el mundo. Con mi trabajo, intento buscar otra realidad. Quiero construir un espacio donde la belleza, el silencio y los ciclos naturales me ayuden a encontrar mi lugar. Vivimos en un mundo cada vez más saturado de imágenes banales e insignificantes.
Pintar a solas en mi estudio me permite alejarme de todo eso. Me ayuda a olvidarme del caos por un momento. Pero esa distancia no significa que lo ignore. Al contrario, esa distancia también me permite volverme más consciente de lo que está pasando a mi alrededor. Así puedo encontrar una manera de posicionarme con relación a eso.
Para mí, pintar es también una forma de tomar una posición. No lo hago necesariamente a través de una representación directa de la realidad. Lo logro mediante la creación de otro espacio posible. Es un lugar de silencio, de contemplación y de belleza. Precisamente por contraste, ese espacio también puede convertirse en una forma de resistencia.