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En Tailandia, movimiento estudiantil crea “Teatro Esperanza” y hace del escenario su nuevo campo de batalla

"Si eres un mal alumno en tu escuela, quizás sea porque eres rebelde. Quizás sea porque eres lo suficientemente valiente para cuestionar a tu profesor o desafiar su poder".

Por Prachatai, traducido por Priscila Bogado · Global Voices en Español (CC BY 3.0) · Adaptación pedagógica de The Easy Spanish News

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«Estudiantes Malos» lideró protestas por reformas democráticas en 2020

Este artículo de Tara Abhasakun se publicó originalmente en Prachatai, un sitio web de noticias independiente de Tailandia. Global Voices reproduce una versión editada como parte de un contrato de asociación editorial. También forma parte de la serie Spotlight de septiembre de 2026, “Protestas en democracia”. Usted puede apoyar esta serie con una donación.

Este último año, la Organización Estudiantes Malos de Tailandia recurrió a un nuevo mecanismo. El grupo usó este método para cuestionar los tabús culturales y educativos aparentemente irrompibles. Ese mecanismo es el teatro.

En 2025, la organización fundó el teatro Esperanza. Su objetivo era crear un espacio de diálogo relacionado con las antiguas normas y prácticas culturales tailandesas. Estas prácticas están relacionadas en particular con la educación y los derechos de los estudiantes. Algunos de los problemas que abordan incluyen el castigo físico y la aceptación de lo dicho por los profesores. También tratan el uso obligatorio de uniformes escolares y el cumplimiento de las normas de corte de cabello.

En septiembre de 2025, el teatro Esperanza hizo su primera presentación. Era un musical llamado «Club Lazo». La obra gira en torno a cuatro estudiantes. Ellos buscan descubrir la verdad detrás de la muerte misteriosa de un compañero de clase. Los hechos ocurren en una academia de magia similar a la escuela Hogwarts de Harry Potter. A pedido de Jinny, una de las mejores alumnas de la escuela, los estudiantes se reúnen. Hablan acerca de la institución y sus normas rígidas. También discuten sobre la violencia que los profesores ejercen contra ellos y las identidades que se ven obligados a adoptar.

Thamjuthi Thiangtham tiene 18 años. Recientemente terminó su primer año en la Universidad Chulalongkorn. Además, trabaja como editor para la Organización Estudiantes Malos. Él explicó la iniciativa con estas palabras: «comenzamos con la cuestión de la violencia en el contexto de las escuelas tailandesas… el autoritarismo y la violencia ejercida contra la vida y la libertad de los estudiantes».

Él se refería al uso prolongado del castigo físico en las escuelas de Tailandia. Esta práctica se prohibió oficialmente en marzo de 2025. Sin embargo, la ley no se ha aplicado de manera estricta. Thamjuthi cuenta que, a lo largo de 2025, su organización recibió más de 200 denuncias. Esas denuncias hablaban de la violación de los derechos del estudiante. Incluían castigos físicos, abuso psicológico y discriminación contra estudiantes LGBTQ+.

Con frecuencia, los profesores tailandeses continúan apareciendo en los titulares de la prensa. El motivo es que imponen castigos físicos a los estudiantes. En junio de 2025, tres meses después de que el gobierno implementó la prohibición, ocurrió un caso grave. Un profesor en Bangkok obligó a un estudiante a hacer 200 sentadillas por no entregar los deberes a tiempo. En febrero de 2026, otro estudiante fue hospitalizado. Su profesor le ordenó hacer 800 sentadillas como castigo por no haber entregado una tarea.

Plantear esta situación sobre el escenario permitió a los estudiantes actores abordar la violencia ejercida contra sus compañeros. Además, les permitió defenderse con magia de los profesores violentos.

Otro tema que se planteó durante el musical «Club Lazo» es la represión del debate. Tampoco se permiten las preguntas dentro del aula. En la obra, los personajes tienen una habitación especial. Pueden ir a ese lugar para hablar con soltura. Es un espacio similar al cuarto en el que Harry Potter y sus amigos se reunían en secreto. Allí aprendían a enfrentarse a la magia oscura, después de que un profesor corrupto se negara a enseñarles. Ese cuarto da a los estudiantes un espacio seguro para liberarse de las reglas estrictas de la escuela. En ese lugar pueden hablar de cualquier tema, hacer preguntas, desafiar y debatir con amigos. Según Thamjuthi, esto les da la libertad «para cuestionar abiertamente la estructura de poder de la escuela».

La habitación es un recurso narrativo muy útil. Sirve para cuestionar las nociones culturales de lo que significa ser un «buen estudiante». Thamjuthi dice que, en la sociedad tailandesa, los estudiantes «ideales» tienen capacidad académica. Además, obedecen a sus profesores y nunca hacen preguntas. «Por el contrario, un estudiante que tiene la valentía suficiente como para hacer preguntas y estar en desacuerdo se considera arrogante… y se lo etiqueta como malo». Sin embargo, en la obra ocurre algo importante. Los alumnos «buenos» y «malos» se encuentran y hablan en el cuarto secreto. Allí descubren que no existen diferencias reales entre ellos.

En el mundo del Club Lazo, la magia sirve como indicador. Muestra quién es un buen estudiante. Todo lo que no está relacionado con la magia se considera inútil. Se espera que los alumnos utilicen la magia todos los días. Si no lo hacen, según una creencia antigua, sucederá algún gran desastre. Thamjuthi dice que la idea de usar la magia como un símbolo tuvo un propósito específico. Se pensó para ayudar a los miembros de la audiencia que no eran tailandeses. Esas personas quizás no conocen el contexto del sistema educativo tailandés. Así, la magia les ayuda a entender los temas que aborda la obra. La audiencia incluía a miembros de la embajada sueca, y también a algunos ciudadanos chinos y estadounidenses.

De acuerdo con Thamjuthi, alrededor del 80% de la audiencia eran jóvenes. Estas personas ya estaban de acuerdo con el mensaje y las críticas del teatro Esperanza. El resto eran adultos mayores. Estas personas estaban de acuerdo con el mensaje general de la obra. Sin embargo, no apoyaban necesariamente la protesta explícita. Los más jóvenes entre la audiencia agradecieron al teatro. La obra los hizo sentir más optimistas y esperanzados sobre el cambio en las escuelas tailandesas. En cuanto a los mayores, la obra «no era lo suficientemente respetuosa para ellos». A pesar de esto, la labor de defensa del teatro Esperanza recibió elogios de algunos adultos. Un ejemplo fue el muy conservador director de una escuela secundaria. A Thamjuthi le pareció impresionante este resultado. Él señaló que «el arte tenga tal poder de convencer a las personas, incluso a quienes quizás no estén de nuestro lado, de tener más fe en nosotros».

Es muy probable que la próxima presentación en el escenario del teatro Esperanza sea a fines de 2026 o principios de 2027. Todavía no han redactado un guion definitivo. Sin embargo, Thamjuthi dijo que la nueva obra explorará la competencia intensa. Esta competencia existe para ingresar a las escuelas más destacadas de Tailandia. Una idea que está en desarrollo es la de un programa de telerrealidad o de juegos. En este programa, los estudiantes deberán competir ferozmente con tal de probar sus habilidades. Según Thamjuthi, «los participantes pueden hacer lo que sea, sin importar si es bueno o malo, para competir por el premio».

Desde el momento más crítico de las protestas juveniles en Tailandia entre 2020 y 2022, el movimiento estudiantil ya se ha apaciguado en gran medida. En 2020, la organización Estudiantes Malos lideró numerosas manifestaciones. Lucharon en defensa de los derechos de los estudiantes. También exigieron protección frente a las estrictas políticas sobre el uso de uniformes y las reglas sobre el corte de cabello. Protestaron además contra los profesores abusivos. Dichas manifestaciones con frecuencia incluían disfraces y expresiones creativas. Un ejemplo fueron las canciones del dibujo animado japonés «Hamtaro». Estas protestas tuvieron lugar en medio de un movimiento más grande. Ese grupo exigía reformas del artículo 112 de Tailandia. Esta ley prohíbe las críticas a la monarquía del país. Thamjuthi notó que Estudiantes Malos no se relacionaba con los problemas políticos nacionales. Entre ellos estaban los partidos, la Constitución o el sistema judicial. Sin embargo, con respecto al movimiento de protesta más grande, hizo una aclaración. Dijo que, como consecuencia de la posterior medida severa que tomó el Gobierno, «la mayoría de nuestros líderes de las protestas tuvieron que irse del país… lo que tuvo consecuencias negativas para el movimiento», explicó.

A pesar del resultado de las elecciones de 2026, Thamjuthi sigue teniendo esperanza en el cambio. Él señala que el nombre «Estudiantes Malos» se ha convertido en un término popular en todo el país. Hoy en día ya no tiene una connotación negativa. «Si eres un mal alumno en tu escuela, quizás sea porque eres rebelde. Quizás sea porque eres lo suficientemente valiente para cuestionar a tu profesor o desafiar su poder», dice.

El principal obstáculo del teatro Esperanza, continúa Thamjuthi, son los fondos económicos. En 2025, la iniciativa tuvo la suerte de recibir fondos de la Agencia Sueca Internacional de Cooperación al Desarrollo, conocida como SIDA. Sin embargo, esta vez deben encontrar una nueva fuente de ingresos. Esta tarea no es fácil. «Trabajar con estudiantes en esta sociedad, trabajar con jóvenes para fomentar la democracia… son pocos los financistas o las empresas que tienen se sienten suficientemente confiados».

El teatro Esperanza es una continuación del trabajo del movimiento estudiantil. Este grupo ha centrado su atención en el arte y la cultura. Al principio, la organización utilizaba dinosaurios para retratar a las personas conservadoras. Además, promovía el lema «Adiós, dinosaurios». La organización Estudiantes Malos también ha dado a los alumnos guías ilustradas. Estas herramientas sirven para ayudarlos a comprender sus derechos. Otra de sus iniciativas artísticas consistió en traducir al tailandés las canciones del musical «Matilda». Usaron estas canciones para explicar los derechos de los estudiantes.

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